LA MOVIDA PARLAMENTARIA ANTE LA VIOLENCIA DESATADA DEL RÉGIMEN Y LA CRIMININALIZACIÓN DE LA PROTESTA POPULAR

Por obra del odio y la ferocidad, en manos de los colectivos armados oficialistas y de las fuerzas del orden público, ayer se tiñó de sangre una de las más hermosas manifestaciones de solidaridad del pueblo para con los jóvenes estudiantes, en su día, el Bicentenario de la Batalla de la Victoria. 

Tras una multitudinaria marcha que se inició y concluyó pacíficamente, los estudiantes concentrados en los alrededores de la Fiscalía fueron vilmente emboscados por bandas paramilitares que dispararon a mansalva contra los indefensos manifestantes, cuyas únicas armas son sus sueños y la rebeldía propia de los jóvenes venezolanos.

Los imberbes que hace doscientos años dieron sus vidas por la libertad tras la batalla que ayer se conmemoró, marcharon solos a su encuentro con la gloria. No es el caso de sus dignos herederos los estudiantes, quienes acudieron a protestar acompañados del pueblo y los dirigentes gremiales, sindicales y de la clase política incluyendo a la Unidad y los diputados de la Alternativa Democrática. El brutal ataque a dicha movilización pacífica pone de manifiesto la intención de desarticular mediante el miedo la protesta popular y callar a quienes alzan sus voces de reclamo contra el exterminio de los jóvenes en manos de las bandas criminales que operan con impunidad, como lo hicieron ayer.

Ante la pérdida de la voluntad popular, el Régimen tambaleante acude como todo totalitarismo que se sabe débil al clásico expediente de la represión y el terror. Lejos de arrodillarnos, estas salvajes demostraciones de desesperación nos hacen empinarnos por encima del miedo para seguir avanzando al lado del pueblo y desde la calle para defender al valor ciudadano y a la República en esta hora menguada.

Denunciamos ante el mundo que los autores intelectuales de las muertes son los altos jerarcas del Régimen que, sirviéndose de un montaje macabro ejecutaron a uno de los suyos para simular un hecho punible en la búsqueda de judicializar a los líderes más destacados de la oposición.

La lucha por la libertad de los estudiantes presos, las reivindicaciones sociales, las exigencias por combatir el crimen, por abatir la pérdida del valor del salarioy el desabastecimiento, son motivos que justifican la presencia de todos en las calles. Reiteramos nuestro legítimo y constitucional derecho a la protesta aunque el Régimen se empeñe en acusarnos de conspiradores y golpistas, olvidando que quienes hoy ejercen el poder lo intentaron alcanzar mediante la violencia política.

El gobierno nacional, en lugar de asumir su responsabilidad y procurar la tranquilidad de los venezolanos, ha, por contrario, generado zozobra en la colectividad mediante temerarias acusaciones contra la dirigencia opositora, las cuales – obviamente – no se molesta en demostrar. Asimismo el gobierno, en su intención de ocultar los hechos que todo el país vio, prontamente impuso la censura, no sólo en los medios nacionales sino también en los internacionales, tal y como sucedió con la decisión de sacar de todas las cableras del país al canal colombiano de noticias NTN 24. Como ciudadanos y diputados de la República, exigimos el inmediato restablecimiento de las libertades de información y de opinión, las cuales se mantendrían aun en el supuesto negado de un Estado de excepción, al igual que otros derechos fundamentales.

Pierden su tiempo al imputar y librar orden de captura contra nuestros líderes y llenar las cárceles con detenciones masivas de estudiantes, porque no nos vamos a retirar de la lucha. Venezuela vive todos los días de luto porque ha visto morir en 15 años más de doscientos mil de sus hijos víctimas de la inseguridad, tolerada por el Régimen como fórmula de dominación política y de terrorismo social. Las calles son del pueblo y en las calles se decidirá el destino de la Patria.